Santiago de Compostela es una ciudad marcada por la llegada. Hasta ella vienen personas de distintos países, culturas y circunstancias. Algunas alcanzan el final de un Camino cuidadosamente planificado. Otras afrontan una dificultad inesperada lejos de casa y necesitan una orientación clara y práctica.
Desde octubre de 2025 tengo el honor de ejercer como cónsul honoraria de Francia en Galicia. Esta función voluntaria de servicio público es completamente independiente de mi trabajo como fundadora de Ultreya Tours. Sin embargo, ambas están vinculadas por valores que han definido gran parte de mi vida: la acogida, la cercanía, el entendimiento internacional y el deseo de ser útil.
Una vida internacional arraigada en Galicia
Nací en el Reino Unido y crecí entre África Central, Canadá y Francia. Más adelante, los estudios y el trabajo me llevaron a Córdoba, Londres, Sídney y Dublín, antes de instalarme en España en 2014.
Galicia llegó a ser mucho más que el lugar donde vivía. Se convirtió en mi hogar, en el lugar donde fundé Ultreya Tours y donde Alex y yo criamos a nuestra familia. Sigo sintiéndome orgullosamente francesa y, al mismo tiempo, profundamente agradecida a Galicia, mi tierra de adopción.
Vivir entre idiomas y culturas me ha enseñado a escuchar atentamente, explicar con claridad y no dar por hecho que todo el mundo comprende un lugar o un sistema de la misma manera.
Una forma práctica de servicio
La función de un cónsul honorario es a menudo poco conocida. Se trata de una misión local y voluntaria, realizada bajo la autoridad del puesto consular francés correspondiente. Incluye orientar a ciudadanos franceses residentes o de paso por Galicia cuando se encuentran ante un problema administrativo o práctico.
La pérdida de documentos, un accidente, un problema de salud u otra situación imprevista pueden hacer que alguien se sienta especialmente vulnerable lejos de casa. Esto tiene una relevancia particular en Santiago, donde muchos peregrinos franceses llegan después de días o semanas de Camino.
La tarea consiste a menudo en orientar, tranquilizar y ayudar a identificar el siguiente paso adecuado: una forma de servicio basada en la cercanía y la ayuda práctica.
Responsabilidades distintas, valores compartidos
Mis responsabilidades consulares y mi trabajo en Ultreya Tours son, y deben seguir siendo, completamente independientes. Ultreya no recibe ningún reconocimiento, recomendación o ventaja oficial por mi función honoraria, y los asuntos consulares nunca se gestionan a través de la empresa.
No obstante, ambas funciones reflejan algunas convicciones personales comunes. Un viajero o peregrino debe sentirse escuchado. La información debe ser clara. El conocimiento local debe utilizarse con responsabilidad. Cuando sucede algo inesperado, la calma y una orientación práctica pueden marcar una enorme diferencia.
Estos principios siempre han formado parte de la manera en que Ultreya entiende el Camino. También explican por qué el servicio público en Galicia tiene sentido para mí.
Un compromiso con este lugar
El Camino es internacional, pero cada viaje depende de comunidades locales. El trabajo de Ultreya me ha permitido conocer a personas de toda Galicia, España, Portugal y Francia, mientras que mis responsabilidades consulares han profundizado mi vínculo con la comunidad francesa que vive en la región o pasa por ella.
Ambas perspectivas refuerzan mi responsabilidad hacia el lugar que hoy llamo hogar. Santiago nos enseña que llegar rara vez es el final de una historia. A menudo es el comienzo de una nueva responsabilidad: acoger, escuchar y, siempre que sea posible, ayudar.



