Quien llega desde León encuentra primero una animada ciudad de etapa y después una pareja arquitectónica casi improbable: una catedral de múltiples épocas frente al palacio episcopal diseñado por Antoni Gaudí. Sin embargo, otra ciudad permanece bajo sus pies.

Asturica Augusta fue uno de los principales centros romanos del noroeste ibérico. Sus restos aparecen bajo viviendas, detrás de cristales protectores, en un museo y a lo largo de un itinerario por la ciudad actual. Astorga se entiende mejor como un palimpsesto.

Del asentamiento militar a la ciudad romana

Roma completó la conquista del norte de Hispania bajo Augusto tras las guerras contra cántabros y astures. El primer asentamiento romano de Astorga se relaciona con esa fase militar. Su posición elevada, próxima a las montañas y al cruce de rutas, le daba valor estratégico.

Durante el siglo I, el campamento evolucionó hacia una ciudad con calles, edificios públicos, termas, alcantarillado y foro. Asturica era importante como centro administrativo y nudo de comunicaciones entre otras ciudades y las zonas mineras del noroeste.

Esa condición de cruce nunca desapareció por completo. Siglos después, Astorga se convirtió en un punto fundamental del Camino Francés y de encuentro con rutas procedentes del sur.

El oro y el territorio

Su historia se vincula con Las Médulas, al oeste de Ponferrada. Roma transformó profundamente aquel paisaje para explotar oro aluvial a gran escala. Una red de canales conducía agua desde las montañas y ayudaba a deshacer la tierra antes del lavado.

El paisaje rojizo actual es espectacular, pero también refleja la organización imperial del territorio, del trabajo y de los recursos. Las Médulas formaban parte de una red económica y administrativa en la que Asturica ocupaba un lugar destacado.

Cuando la minería decayó, la ciudad no desapareció. Sus funciones cambiaron y sus defensas fueron reforzadas en la Antigüedad tardía. Las murallas conservadas también pertenecen a distintas fases.

Caminar por la arqueología

La Domus del Mosaico permite asomarse a la vida privada de una residencia acomodada. Las termas, las cloacas, el foso del campamento y los restos relacionados con el foro muestran las infraestructuras de la vida urbana.

El Museo Romano ocupa el espacio conocido tradicionalmente como la Ergástula. Sus objetos excavados ayudan a interpretar la ciudad antigua. Los horarios y condiciones de la ruta arqueológica pueden cambiar, por lo que conviene comprobar la información actual.

La visita transforma la forma de caminar. Una plaza moderna puede ocupar el antiguo centro cívico; una calle cruza un eje desaparecido; un fragmento protegido revela un tejido urbano mucho más amplio.

De Roma a Gaudí

Después llegaron las capas cristiana, medieval y moderna. La catedral de Santa María reúne varias campañas arquitectónicas. A su lado, el palacio episcopal de Gaudí aporta una singular silueta neogótica y alberga hoy el Museo de los Caminos.

Todas estas capas expresan una cualidad común: Astorga es un lugar de paso que una y otra vez se convirtió en centro. Para un peregrino con prisa puede ser solo el final de una etapa. Dedicarle unas horas permite comprender que el Camino recorre un territorio modelado por rutas antiguas, poderes sucesivos y habitantes que reconstruyeron constantemente la ciudad bajo sus pies.